Visita el fuerte de Breendonk, campo de concentración nazi cerca de la cuidad de Malinas (Bélgica)

Excursión al campo de concentración de Breendonk
El Fort Breendonk, construido a principios del siglo XX entre las ciudades de Malinas y Amberes, fue utilizado como campo de concentración nazi durante la II Guerra Mundial.

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El Fort Breendonk (Fuerte Breendonk).

El Fort Breendonk fue construido a principios del siglo XX entre las ciudades de Malinas y Amberes como una defensa belga frente a eventuales enemigos externos. Durante la I Guerra Mundial, el fuerte fue utilizado por la armada belga ante los ataques alemanes, y lo mismo se intentó en la II Guerra Mundial, solo que sin éxito, puesto que justo después de la capitulación del rey de entonces, Leopoldo III, el 10 de mayo de 1940, el lugar cae directamente en manos de los nazis.

Utilización del Fort Breendonk como campo de concentración nazi.

El Fort Breendonk abre sus puertas al terror de manera oficial el 20 de septiembre de 1940 como Auffanglager, campo de recepción, de tránsito para los Schutzhäftlinge, los detenidos de manera preventiva. La mayoría de los individuos no entraban por los actos que habían cometido, sino por aquello que tal vez podrían cometer debido a su ideología o filiaciones, sin olvidar por supuesto a las personas sospechosas de practicar el judaísmo o de tener antecedentes familiares judíos.

Por este campo de concentración pasaron alrededor de 3.500 personas hasta el año 1944. Este campo de concentración es único en su genero. Está lleno de detalles que no encajan con otros campos de concentración: prácticamente se limitó a presos políticos (los judíos eran enviados prioritariamente a la Caserne Dossin belga), apenas queda constancia del paso de mujeres por el campo, no fue liberado como otros, sino que sus ocupantes fueron trasladados generalmente a campos de exterminio alemanes y el grupo con el que se ensañaron especialmente las SS fueron los carteros.

Pero el infierno de Breendonk, como se le conoce popularmente en la cultura belga, no terminó con el fin de la II Guerra Mundial, sino que sus consecuencias fueron terribles más allá de la misma. Aunque la mañana del 4 de septiembre de 1944 las instalaciones aparecieron completamente vacías en un momento en el que las tropas alemanas se iban retirando de Bélgica, se le encontró un «uso alternativo» hasta el final del año 1946: convertir a los verdugos en víctimas. El campo se transformará en una prisión para toda aquella persona mayor de 16 años sospechosa de relaciones con el enemigo, los alemanes, para condenados y para prisioneros de guerra.

Visita el campo de concentración Breendonk, una experiencia única.

La visita a sus instalaciones es una experiencia que se te quedará grabada en la mente para siempre. No solo por la percepción de la negrura, el horror y la desesperación humana que aún está grabada en sus paredes, sino también como ejemplo de lucha por las libertades y por los derechos ciudadanos y para descubrir que, incluso en los momentos de más aflicción y sufrimiento también hay lugar para la bondad y la solidaridad entre personas.


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